El puttering, ¿ehto qué eh lo que eh?


El arte del puttering (y cómo un traductor también necesita perder el tiempo de forma creativa)

¿Alguna vez te has encontrado reorganizando los lápices en tu escritorio, mirando por la ventana, o pasando 15 minutos buscando la palabra perfecta en un diccionario, solo para acabar en YouTube viendo vídeos de gatos traductores (que seguro que existen)? Si la respuesta es sí, felicidades: ¡eres un maestro en el arte del puttering!

El puttering es ese estado mágico en el que haces cosas aparentemente inútiles pero que, de algún modo, resultan increíblemente satisfactorias. En español, podríamos traducirlo como «holgazanear», pero la palabra no le hace justicia: el puttering no es simplemente perder el tiempo. Es perderlo con estilo, dejando que tu mente vague, mientras tú te entretienes con tareas pequeñas, aleatorias e improvisadas.

¿Qué tiene que ver el puttering con la traducción?

Más de lo que crees. Ser traductor no es solo sentarse y traducir 500 palabras por hora (¡ojalá fuera tan fácil!). El puttering está en el ADN de cualquier traductor. Te lo explico:

  1. «Voy a investigar esta palabra… dos horas después estoy leyendo un artículo sobre la migración de las golondrinas».
    Esto no es procrastinación, es un puttering de calidad. Aunque parece que estás perdiendo el tiempo, en realidad estás dejando que tu cerebro absorba información que (probablemente) nunca usarás, pero oye, te hará genial en los juegos de trivial.
  2. «Voy a ajustar este párrafo… oh, mira, ¿qué tal si cambio la fuente de todo el documento?»
    Cambiar la fuente, ajustar márgenes, o buscar el sinónimo perfecto de melancolía es puttering puro. Sí, el texto sigue igual, pero tu escritorio luce más bonito y, de alguna manera, sientes que estás avanzando.
  3. «Una pausa rápida… cinco tazas de café después»
    El puttering también ocurre en los descansos. Dices que vas a estirarte dos minutos y acabas reorganizando tu librería de libros de traducción por colores. No has traducido nada, pero tu espacio de trabajo está espectacular.

¿Por qué el puttering es importante?

Porque no somos máquinas, y nuestro cerebro necesita espacio para respirar, vagar y conectar ideas de forma creativa. En esos momentos de puttering, a veces encuentras soluciones que no surgirían con la presión de «terminar el trabajo ya». Es como dejar que el texto y tú se lleven bien antes de empezar a trabajar en serio.

Además, el puttering reduce el estrés. Como traductor, estás constantemente manejando fechas límite, expectativas y dudas lingüísticas. Permitir que tu mente deambule un poco es como darle un pequeño masaje. Al final, vuelves al texto con una perspectiva nueva (y, con suerte, una taza de té).

Cómo dominar el arte del puttering

Si quieres llevar tu puttering al siguiente nivel, aquí tienes algunos consejos:

  • Haz pausas estratégicas: No esperes a estar agotado. Detente antes, pon música relajante y reorganiza tus marcadores de diccionario.
  • Crea un rincón para el puttering: Llena tu escritorio de cosas que te inspiren: libros raros, post-its de colores, un gato (si tienes uno). Todo sirve.
  • No te sientas culpable: El puttering no es improductivo, es parte del proceso. Cada minuto dedicado a reorganizar tus ideas (o tu escritorio) tiene valor.

Así que, traductora o no, abraza el puttering como un arte. Porque al final del día, un poco de caos creativo siempre enriquece el resultado final. ¡A perder el tiempo inteligentemente se ha dicho!

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